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La Prueba Científica del Origen del Hombre

Enlace permanente 5 de Septiembre, 2008, 19:48

FORMAS INTERMEDIAS

Una de las creencias fundamentales del evolucionismo es que el hombre evolucionó a partir de otros animales a través del tiempo, gracias al azar y a la selección natural. Algunos insisten en que el evolucionismo no enseña que el hombre evolucionó de los simios sino más bien de los antecesores "semi-simios". Este argumento es engañosos pues virtualmente cualquiera de los "ascendentes homínidos" conocidos si estuvieran viviendo actualmente serían clasificados como simios. Se define a un "simio" como a un mono que carece de cola. La investigación que se viene llevando a cabo para determinar si el hombre procede del simio siempre comenzó asumiendo que esto ha sido así. No se ha permitido nunca realizar interpretaciones que cuestionen esta suposición  "a priori". Entonces lo único que ha sido buscado en paleoantropología (el estudio de los fósiles humanos y "prehumanos") han sido las etapas transitorias entre animales semi-simios y el hombre. Sin embargo, las formas transitorias se han mostrado aquí elusivas, no sólo en el caso humano, sino en cualquier otra especie de animal o planta. Los eslabones perdidos permanecen perdidos.

Uno podría pensar que los paleoantropólogos dispondrían de alguna clase de rasgos estructurales que puedan ser asumidos como comprobantes de que un simio se está transformando en hombre. Puesto que principalmente son los cráneos, y en especial los dientes, podríamos esperar razonablemente que el criterio para juzgar las formas transitorias se encuentre basado en estos. Lo que realmente nos estamos preguntando es ¿qué cosa es un homínido ?. Un homínido se define como un primate que camina erguido y que sea un antepasado "conocido" del hombre, pariente colateral del hombre o hombre verdadero. Obviamente el hombre es el único homínido conocido.

La prueba señalada más a menudo para mostrar que un simio está en proceso de evolución hacia el hombre es la forma y capacidad craneal. La media para los humanos es de 1.350 cc para una mujer y 1.500 cc para un hombre. El rango en el que se mueven es desde 830 cc. (aborígenes australianos) hasta el cráneo mayor registrado, de unos 2.800 cc. Virtualmente no hay una relación conocida entre la inteligencia y el tamaño del cerebro entre los humanos que se encuentran dentro de este rango. Para comparación, los simios modernos tienen una capacidad cerebral de 500 cc.

CARACTERISTICAS DIFERENCIADORAS EL CRANEO HUMANO COMPARADO AL DEL SIMIO.

Protuberancias frontales en forma de pequeñas bóvedas en las cuencas de los ojos y relativamente muy distanciados arcos dentales -- parabólicos para el hombre y en forma de U para los simios--, la morfología de los dientes, pequeños incisivos y caninos comparados a los molares, la posición y forma de las mandíbulas, los ángulos de los dientes caninos y el maxilar.

  ¿ Tienen los paleoantropólogos una base consistente para determinar si una criatura semi-símia está cerca del hombre o convirtiéndose en hombre ?. La respuesta es muy simple: NO !. En su libro LUCY, Donald Johanson dijo:

"Puede parecer ridículo para la ciencia haber estado hablando de humanos, prehumanos y protohumanos durante más de un siglo sin siquiera comprender qué era un humano. Ridículo o no, incluso hoy mismo, no tenemos una definición aceptable de lo que es un humano, no disponemos de un conjunto de especificaciones que capaciten a cualquier antropólogo decir inmediatamente y con confianza lo que es y lo que no es un humano".

El distinguido anatomista británico Sir Solly Zuckerman ha señalado exactamente lo mismo en un trabajo titulado "Correlation of Change in the Evolution of Higher Primates" (in EVOLUTION AS A PROCESS, A.C. Hardy, and E.B. Ford, eds., 1954):

" Las consideraciones en filogenia no son nada más que deducciones, confeccionadas a la luz de la escala de tiempos geológica... Las deducciones a veces son basadas de forma muy insegura debido a las pruebas inadecuadas". "La ausencia de un criterio aceptado por el que juzgar la naturaleza homínida, o si no, los rasgos de la línea de separación en los huesos, hace muy difícil la posición entera".

Aun así eso no es lo más difícil para afirmar que un cráneo sea humano, el problema viene con la idea de un simio en vías de transformación a hombre. ¿ Exactamente qué debería uno buscar en un simio para probar que está en evolución hacia hombre ?, o viceversa ¿ qué rasgos debería uno buscar en un hombre que indicarán que se encuentra más relacionado a los simios que a los otros hombres ?. Finalmente no debemos pasar por alto el problema del rango de variación que es normal para una especie primate dado  el dimorfísmo sexual que a menudo es muy extremo en los primates no humanos.

Antes que comencemos nuestro análisis del conjunto de personajes que han sido propuestos como antepasados del hombre, deberíamos familiarizarnos con ciertos términos utilizados por paleoantropólogos para denominar a sus pretendidos homínidos. El término "phitecus" significa "simio", "anthro" significa "hombre", y "homo" significa "hombre moderno". Así el nombre "Pithecanthropus" significa literalmente "hombre simio".

EQUIVOCACIONES DEL PASADO.

EL HOMBRE DE PILTDOWN --- Eanthropus dawsoni (hombre de Dawn). En 1812, Charles Dawson un doctor en medicina y un paleontólogo aficionado descubrieron una mandíbula y parte de un cráneo en una fosa de gravilla cerca de Piltdown (Inglaterra). El hueso de la mandíbula tenía forma de simio pero mostraba dientes con forma semejante a la humana. El cráneo tenía clara forma humana. Las dos muestras fueron combinadas para formar el "hombre de Dawn", que fue estimado que tenía 500.000 años de antigüedad.

La cosa completa resultó ser un elaborado engaño. El cráneo era humano (de hace unos 500 años) mientras que la mandíbula era de un simio moderno cuyos dientes habían sido limados para que asemejaran a los humanos. El engaño que duró más de 50 años, a pesar de la cuidadosa exploración de las mejores autoridades del mundo en la materia, hizo que Sir Solly Zuckerman declarase:

"Es muy dudoso que haya algo de ciencia en la búsqueda de antepasados fósiles del hombre."

EL HOMBRE DE NEBRASKA ----Hesperopithecus haroldcookii---. En 1922, Henry Faifield Osborn, entonces director del American Museum of natural History, recibió un diente que Mr. Cook dijo haber encontrado en los depósitos del Plioceno que se hallan en Nebraska. Osborn aseguraba que ese diente tenía características de hombre y simio, y por tanto supuso que era de un antepasado del hombre. Otros distinguidos científicos apoyaron la tesis de Osborn. Unos dibujos del hombre de Nebraska y de su mujer se publicaron en el Illustrated London Daily News. Este diente se utilizó en el debate "Monkey" en 1925 como una prueba irrefutable de la ascendencia animal del hombre. Como William Jennings Bryan vivía en el estado de Nebraska, Osborn le criticó en la prensa por dudar del hombre de Nebaska:

"la tierra habla a Bryan desde su propio estado de Nebraska. El diente del Hesperopithecus es como un susurro, como una pequeña voz. Suena, pero no es fácil de oír.  Este pequeño diente nos dice volúmenes enteros de verdad, en los que se muestran pruebas de que los hombres descendemos del mono".

En 1927 se encontraron otras partes del esqueleto de ese "hombre", entonces quedó claro que la "pequeña voz del susurro" no era más que el diente de una especie ya extinta de cerdo (peccary).

RAMAPITHECUS

Durante mucho tiempo se creyó que este animal representaba la primera rama de la línea de los simios que había evolucionado hacia el hombre --hace 14 millones de años--. En un artículo sobre el Ramapithecus en Scientific American (May 1977) el doctor Elwyn Simons dijo:

"este primate extinto es el más antiguo homínido o con forma distintivamente humana, miembro del árbol familiar del hombre. El hallazgo de muchas nuevas muestras de él ha clarificado su lugar en la evolución humana".

Simons concluyó de manera confidencial que:

"Ahora puede trazarse sin temor de contradicción la trayectoria de los homínidos generalizados hasta el genero Homo".

La importancia crucial del Ramapithecus como un antepasado de los homínidos es evidente en este comentario que hizo Simons en la revista Time (7 Nov. 1977):

"El Ramapithecus se encuentra estructurado idealmente como un antecedente de los homínidos. Si él no hubiera existido entonces no tendríamos algo como esto".

La confianza de Simon en la ascendencia humana u homínida del Ramapithecus es sorprendente en vista del estudio llevado a cabo por el Dr Robert Eckhardt aparecido en Scientific American (226: 94, 1972). Eckhardt había realizado 24 diferentes medidas de los dientes de dos especies de Dryopithecus (un simio fósil) y una especie de Ramaphitecus. Comparó el rango de variación de estas medidas con medidas similares de una población de chimpancés modernos, y encontró que había había una mayor variación en los dientes de de los chimpancés actuales que la que había entre el Dryopithecus y el Ramapithecus. Esto es muy significativo puesto que el Ramapithecus había sido considerado como un homínido temprano principalmente en base a sus dientes. Eckhardt concluyó:

"No hay una prueba persuasiva para la existencia de alguna especie homínida en el intervalo del Plioceno, a no ser que el término homínido signifique simplemente algún individuo, simio, que casualmente posea unos dientes pequeños y una correspondiente cara pequeña".

Richard Leaky (American Scientist 64:174, 1976) está de acuerdo aparentemente con Eckhardt:

"el caso del Ramapithecus como un homínido no tiene sentido, y los fragmentos de material fósil dejan abiertas muchas cuestiones".

¿ Y que hay del asunto del arco dental del Ramapithecus ?. En 1961, Elwyn Simons publicó un dibujo reproduciendo el arco dental del Ramapitecus basado en un fragmento (YPM 13799), el cual supuestamente mostraba una casi parabólica forma con los dientes caninos posteriores fuertemente divergiendo hacia fuera. Esta reconstrucción ha sido aceptada y reproducida por numerosos autores. Sin embargo, en 1969, Genet-Varcin utilizando el mismo fragmento maxilar mostró que es posible una completamente diferente reconstrucción mostrando el arco dental con forma de U   típica de los simios. Es más, hay animales vivientes con características dentales muy similares a las del Ramapithecus. Un babuino de altitud que vive en Etiopía (Theropithecus galada) tiene incisivos y caninos que son muy poco comunes con los que poseen otros simios vivientes, además también posee la cara corta y similar a la humana, al igual que los tipos Ramapithecus y Australopithecus. Claramente los dientes reflejan un hábitat y dieta específicos, y no evolución.

Algunos investigadores han sugerido que el Ramapithecus no es más que una hembra de Dryopithecus, que todo el mundo está de acuerdo en que fue un simio, otros han apuntado que algunas muestras recientes de Ramapithecus muestran una evidente carencia de caninos pero que esto es a menudo ignorado por los autores que desean enfatizar a toda costa su estatus homínido.

Se han hecho muchos dibujos de Ramapithecus caminando erguidos, pero Zihlman y Lowenstein han señalado:

"Se han reconstruido a Ramapithecus andando erguidos, y se ha hecho partiendo únicamente de mandíbulas y dientes. En 1961 estaban desesperados por tener un antepasado humano. El príncipe de los simios se hizo con esa posición por sus dientes, y ha estado colgado en ella desde entonces, su legitimidad santificada por millones de libros de texto y Time-Life volúmenes sobre la evolución humana".

El Ramapithecus puede no estar tan bien colgado después de todo, en un reciente ejemplar de Science 82 (April p. 6-7), aparece un articulo titulado "Los Humanos pierden un temprano antecesor" que dice:

"Un grupo de criaturas que se creían representar nuestros antepasados más remotos pueden haber sido eliminados de un golpe de nuestro árbol familiar humano, de acuerdo al paleontólogo de la universidad de Harvard, David Pilbeam. "Muchos paleontólogos han mantenido que los "ramamorphs" son nuestros más viejos antepasados, evolucionando después de que dimos el salto desde los monos africanos". "Pero las conclusiones la hemos extraído de poco más que que unos pocos huesos de mandíbula y algunos dientes".  "la pesada mandíbula y los delgados esmaltados dientes se asemejan a los de antepasados tempranos del hombre, dice Pilbeam, pero en aspectos más significativos, tales como la forma de su paladar y el conjunto cerrado de las cuencas oculares que son más altas que anchas, y la forma de la juntura de la mandíbula que parece más a la de un antepasado de orangután".

AUSTRALOPITHECINES

En su libro LUCY, Donal Johanson se refiere al "australopithecines mess" y en realidad como veremos en seguida, no es más que eso, un "mono del sur", tal como literalmente el nombre Australopithecus indica. Este nombre se le dio cuando los primeros fósiles fueron hallados en las canteras de caliza de Sudafrica (en Taungs). En 1924 un fósil de la cara, mandíbula inferior y un vaciado de carneo de un mono joven fueron encontrados en un cerro junto a los restos de otros animales; todos ellos mostraban marcas de golpes. El fósil se lo enviaron al Dr Raymond Dart, profesor de Anatomía en la universidad Witwatersrand de Johannesburgo.

Dart estaba convencido que ciertos aspectos del cráneo de Taungs y particularmente los dientes tenían forma humana así  concluyó que el fósil representaba una especie intermedia entre los simios y hombres. Inmediatamente se apresuró a dar la noticia a la publicación "Nature", en un artículo titulado "Australophitecus; el hombre-mono de Sudafrica". Sus opiniones en esta materia fueron ampliamente despreciados por los científicos de su tiempo quienes consideraban que el fósil era de una clase de chimpancé. El cráneo fue pronto conocido como "Dart"s baby", sin embargo Dart y Dr Robert Broom, un físico, pasaron el resto de sus vidas intentando ganar aceptación para el Australopithecus.

Muy poco después del descubrimiento del "niño de Taungs" como se le conoce hoy, Dart y Broom encontraron otros Australophitecus en Kromdraii, Swartkrans y en Makapansgat. Los monos parecían mostrar dos líneas paralelas de desarrollo, una siendo pequeña "grácil" y la otra grande "robusta". Ha habido mucha controversia respecto a estos dos tipos y algunos investigadores, incluyendo Richard Leakey, han concluido que ellos representan únicamente macho y hembra de la misma especie, mientras que otros dicen que la forma grácil, que se considera más antigua, evolucionó hacia la forma robusta. Hoy estos animales son conocidos como el Australopithecus Africanus y el Australopithecus Robustus respectivamente. Este último es claramente más pesado, tiene mandíbulas más masivas y una pronunciada cresta sagital --todos estos aspectos son típicos del dimorfismo sexual en los simios machos. El australopithecines normalmente ha sido hallado en asociación con otros animales tales como babuinos, y estos a menudo muestran evidencias de golpes en los cráneos. También fueron halladas herramientas de hueso en forma de porras, cuchillos y pequeñas hachas, así como evidencias de fuego. Podria ser muy atractivo asumir que los Australopithecines habían sido los cazadores y carniceros, sin embargo algunos de sus cráneos tenían evidencias de haber sido reventados también. ¿ Fueron entonces ellos los cazadores o los cazados ?. Un periodista americano se encontró en una ocasión con Dart quien le convenció que los Australopithecines se cazaban unos a los otros. El periodista, Robert Andrey escribió un libro, AFRICAN GENESIS, que popularizó la visión del "mono cazador".

En 1959, Mary Leaky descubrió un cráneo malamente fragmentado (100 piezas) en Olduvai Gorge en el Este de Africa. Cuando se lo mostró a su marido Lewis, está escrito que dijo "Pero qué, si no es más que un maldito Australopithecine". Louis rapidamente rectificó de su rechazo inicial cuando encontró en el mismo estrato una gran variedad de herramientas así como huesos fosilizados de animales.  Los huesos de muchos de estos animales revelaban que habían sido mordidos y rotos deliberadamente para extraer su interior. Leakey en base a estas pruebas decidió que su fósil había sido el artífice de ls herramientas y el carnívoro, de esta manera lo llamó "Homo Habilis". La mayoría de los demás investigadores no se sentían cómodos con la idea de que tal extremadamente primitiva bestia fuera un constructor de herramientas. Al igual que el Australopithecus Robustus, el "Homo Habilis" de Leakey tenía unos enormes e inhumanos molares, un cerebro muy pequeño y una gran cresta sagital ósea en la cúspide del cráneo. Más tarde, Leacky pensó mejor toda la idea del "Homo Habilis" como constructor de herramientas y le degradó en la clasificación a la categoría de Zinjanthopus, que significa "hombre de Africa del Este". A pesar de que Mary Leacky fue la descubridora del Zinjanthopus, o "Zinj" como ella le solía llamar, lo que le hizo famosa a Louis Leakey fue la publicidad obtenida a través de las publicaciones y reportajes de la  National Geographic Society. Precisamente fue esta sociedad la que financió todo el trabajo de Leaky. Toda esa publicidad de Leakey y "Zinj", convirtieron nuevamente a la Paleoantropología en popular y respetable, después de un largo periodo de descrédito que siguió al engaño de Piltdown. Hoy, el Zijanthropus es considerado por todo el mundo otro Australopithecus Robustus, exactamente como Lewis Leaky había exclamado la primera vez que lo vio.

Hay muchos que consideran a los Australopithecus como homínidos porque creen que fueron bípedos y así con forma de andar erguida. Dart y Broom, por ejemplo, no habían tenido ningún problema en determinar que sus Australopithecus fueron homínidos que andaban erguidos, sin embargo ellos no poseían ningún fósil postcraneal !. Hasta la década de 1970, la postura bípeda erguida estaba basada en la posición del "foramen magnum" y hallazgos muy fragmentados de pelvis, costillas y huesos del pie. Entonces Richar Leakey encontró varios restos más casi completos que arrojaron una considerable duda a la idea de la postura erguida. En Science News de 1971 (100:357) Leakey comentó lo siguiente:

"Los Australopithecines tenían brazos largos, piernas cortas y se apoyaban en los nudillos, de forma similar a los monos de Africa".

Quizás nadie ha estudiado tan intensamente al Australopithecus como Sir Solly Zuckerman, y sin embargo el rechaza la idea que sea clasificado como un homínido en lugar de como un simio (en EVOLUTION AS A PROCESS, 1954):

"En realidad, no hay ninguna duda sobre lo que se parece el cráneo Australopithecino cuando lo situamos frente con frente con una muestra de cráneo humano y otra de cráneo de simio. Se asemeja tanto al del simio, que únicamente un detallado escrutinio puede revelar alguna pequeña diferencia entre ellos".

Y con respecto a su supuesta postura bípeda, Zuckerman dice:

"En una palabra, la prueba para una postura erguida, tal como derivada del estudio de pequeños restos de  huesos, parece cualquier cosa, pero no una prueba cierta".

Además de esto, el anatomista Dr. Charles Oxnard de la Universidada de Chicago asegura:

"ahora hay disponibles estudios multivariados de varias regiones, hombros, pelvis, tobillo, pie, codo y mano para el Australopithecus, todos estos sugieren que la visión común de que estos fósiles tengan algo de similar al hombre moderno es muy incorrecta. La mayoría de los fragmentos fósiles en realidad son completamente diferentes tanto al hombre como a los genéticamente relacionados, el chimpancé y el gorila". (Nature 258:389).

Ninguno de los investigadores, que han pasado gran parte de su carrera profesional estudiando los Australopithecines, creen ahora que ellos fueran bípedos y andaran erguidos. La mayor parte de evolucionistas consideran al Australopithecus Africanus y al Robustus como muertos para el asunto de la evolución. Aquí incluso podríamos haber omitido enteramente toda esta historia del Australopithecus si no fuera por una historia de amor sobre un Australopithecine llamado "Lucy".

AUSTRALOPITHECUS AFARENSIS

En 1974 mientras estaban buscando huesos de antepasados humanos tempranos en Hadar, un desierto al nordeste de Etiopía, el paleoantropólogo Donal Johanson y el geólogo francés Maurice Taieb, descubrieron un esqueleto casi medio-completo que ellos estimaron tenía 3 millones de años de antigüedad. A este espécimen de una hembra diminuta lo llamaron "Lucy" debido a la canción "Lucy in the Sky With Diamonds". Un año más tarde, fueron hallados porciones de 13 fosilizados animales similares. Sin embargo, la mandíbula de Lucy en forma de V era muy diferente de la de los otros y se decidió llamar a este fósil "Australopithicines" . Con respecto a los cráneos , la mayoría era marcadamente más similar al de  los simios que los de los propios Australopithecus africanus o robustus, de esta manera decidieron llamarlos Australopithecus Aferensis. Johanson también decidió incluir algunos Australopithicines descubiertos por Mary Leaky a más de 1000 millas de Laetoli dentro de la misma especie. Mary Leaky puso objeciones a esta decisión diciendo que el trabajo de Johanson "no era muy científico", a lo que Johanson respondió que Mary Leaky "realmente muestra una apreciación muy pobre de todo lo que es la evolución".

Lucy tiene una altura de unos 3,5 pies (1,25 m) y tiene una cavidad cerebral extremadamente pequeña incluso para simios estándar. En su libro LUCY, THE BEGINNINGS OF HUMAN KIND, Johanson dijo:

"con LUCY yo no tengo ningún problema. Ella era tan extraña que no merece la pena cuestionar si era un ser humano. Simplemente no lo era. Era tan pequeña, con un cerebro tan pequeño, con una mandíbula en forma incorrecta. Sus dientes se apartaban de la condición humana y tenían la forma de la de los simios, y las mandíbulas tenían algo de estos aspectos primitivos".

Sin embargo, basándose en la juntura de los huesos de la pelvis y de la rodilla, Johanson creía que Lucy caminaba a la manera bípeda erguida. Así creía que Lucy representa un antepasado tanto del hombre como del Australopithecus africanus.  Lo que raramente se menciona es que en realidad la juntura de la rodilla se había encontrado a más de una milla de distancia del esqueleto y en un estrato 2oo pies más abajo !.

Nota al lector: "A menudo, la juntura de la rodilla (1973) se menciona en el mismo contexto que el esqueleto de Lucy. Esta juntura de la rodilla, sin embargo, se encontró a más de una milla y en un estrato inferior en 200 pies al del esqueleto de Lucy (1974) -- un punto que no siempre se ha dejado claro por aquellos que discuten la prueba del bipedalismo del Australopithecus afarensis en general, o de Lucy en particular. Johanson nunca ha asegurado que la rodilla de 1973 pertenezca a Lucy, pero está convencido que esa rodilla pertenece a la misma especie que Lucy (Australopithecus afarensis) por su "similitud anatómica".

Como ya hemos visto, Johanson es muy propenso a incorporar fósiles de otras personas en su clasificación. No sólo incorporó los fósiles de Mary Leaky como Australopithecus afarensis, en contra de sus opiniones, sino que también clamó que el Australopithecus afarensis fue el autor de las huellas que ella había descubierto en los estratos de ceniza volcánica en Laetoli. Mary Leaky había descubierto un rastro de varios metros de huellas consistente en 20 pisadas de un individuo del tamaño y forma de un humano moderno de 10 años, y 27 pisadas de una persona más pequeña. El paleoantropólogo Timothy White que en ese tiempo estaba trabajando con Leakey dijo:

"No hay confusión posible sobre esto, éstas son como huellas humanas modernas. Si uno estuviera en una playa actual de California, y se preguntara a un chico de cuatro años sobre lo que era eso, él contestaría inmediatamente que alguien ha andado por allí. No podría distinguir entre esas y las cientos de otras huellas de la playa, ni ustedes tampoco podrían hacerlo. La morfología externa es la misma. Está presente un bien formado talón moderno con un fuerte arco y delante una buena protuberancia del pie. El dedo gordo está dirigido linealmente. No se arquea hacia afuera como los de los simios" (Lucy p. 250, Johanson & Edey)

Louis Robins de la Universidad de Carolina tras analizar las huellas de las pisadas dijo:

"el arco está elevado, el individuo más pequeño tenía un arco más elevado que el que tengo yo -- los dedos tocan el suelo como lo hacen los de los humanos. Esto no lo puedes ver en otras formas animales". (Science News 115:196-197, 1979).

En una conferencia en St Louis, Mary Leaky apuntó un fundamental aspecto de esas pisadas que corrientemente uno no ve mencionado en la literatura; todas las pisadas de los pies grandes tenían una huella de pie pequeña sobrepuesta sobre ellas ! Mary Leaky misma reconoció que esto parecía como si un niño estuviera intencionadamente alargando su zancada para alcanzar los pasos de las huellas de los pies mayores !. No es necesario enfatizar que ésta es una  conducta más sofisticada que lo que uno puede esperar de los simios. Además había miles de trazas de una amplia variedad de animales que son similares a los que están hoy viviendo en ese mismo área, incluyendo antílopes, liebres, jirafas, rinocerontes, hienas, caballos, cerdos y dos clases de elefantes. Incluso allí mismo se hallaron varios huevos de pájaros la mayoría de los cuales se puede relacionar con huevos de especies actuales.

Mary Leaky asume que las pisadas las hicieron homínidos pero no "Homo Sapiens" porque el estrato en que fueron encontradas las huellas tiene una antigüedad estimada en 3,5 millones de años. Casualmente esa es la hoy presunta edad del A. aferensis, y así es que Johanson insiste en que esas huellas simplemente las podrían haber dejado sus A. aferensis:

"las huellas de pisadas serían de A. aferensis. Lo cual sustenta nuestra idea que el bipedísmo comenzó muy temprano, y nuestra disputa en que el cerebro era demasiado pequeño como para manejar herramientas".

Mary Leaky no está de acuerdo con Johanson en que el A. aferensis haya producido esas huellas. Pero Mary Leaky no es la única que le cuestiona. En un articulo aparecido en Science News 122:116 con el titulo "¿ Fue Lucy un trepador ?" dos grupos de científicos trabajando independientemente defienden la tesis de que Lucy había abandonado completamente los árboles y andaba completamente erguida sobre el suelo. El antropólogo Russel Tuttle de la Universidad de Chicago dijo que las pisadas de Laetoli que Leaky descubrió en Tanzania fueron hechas por otra especie humana de hombre-mono que coexistió con el A. aferensis hace alrededor de 3,7 millones de años, el cual era un hominido desconocido que representaba el antepasado directo del hombre. Después de un cuidadoso examen de las huellas de Laetoli y de los huesos del A. afarensis de Hadar, Russel concluyó que "el pie de Hadar tiene la forma del de un simio, con dedos curvados" mientras que las huellas de los pies dejados en Laetoli son "virtualmente humanos".

Susman y Stern de la Univesity of New York de Stony Brook, han concluido que el A. afarensis así como era capaz de andar erguído pasaba considerable tiempo en los árboles. Esta conclusión la basan en el examen de los huesos del pie, mano y escápula de Lucy, que según ellos muestra "una inconfundibles marcas de trepar". También creen que las proporciones de las extremidades de Lucy no permiten una forma de caminar erguida.

Finalmente, para hacer el asunto más confuso aún, algunos antropólogos claman que el A. afarensis es realmente el  mismo animal que el A. africanus. En una conferencia en la Universidad de Washington en St Louis(Mayo, 1984), el antropólogo de Harvard Dr. David Pilbean mantuvo que el A. aferensis era virtualmente indistinguible del A. africanus. Por otra parte, Pilbeam dijo que el creía que el A. africanus era directamente antepasado del hombre pero reconoció que en el registro fósil de los homínidos, un organismo "podía ser sustituido por otro".

HOMO HABILIS

Como ya hemos indicado, la taxonomia del Homo Habilis tuvo su nacimiento ilegítimo con el Zinjanthropus que Louis Leaky consideró ser el "hombre hábil" responsable de las herramientas de piedra que había encontrado enterradas. Tras la degradación de Zinj a la simple categoría de Australopithecine, Louis Leaky y sus colaboradores registraron cuatro nuevas muestras fósiles encontradas en 1964 en Olduvai Gorge. Según ellos estos fósiles mostraban cráneos más grandes que el australopithechines y por tanto merecían pasar a ser clasificados como Homo Habilis. Todos ellos eran cráneos y mandibulas  fuertemente machacados. En su libro LUCY, Johanson dijo:

"siempre con la obsesión de encontrar fósiles humanos, él (Leakey) insistió en que estos pertenecían al genero Homo y que deberían ser denominados así".

La medida de la capacidad craneal de estos fragmentos fósiles era muy difícil si no imposible, pero se sacó la conclusión que su promedio era nada menos que de 642 cc., es decir, 200 cc. mayores que los del australopithecines y que ello era suficiente para convertirlos en humanos. También hicieron notar que sus Homo habilis tenían molares y pre-molares con similar forma que la de los humanos. Pero sin embargo, no todo el mundo era igualmente entusiasta hacia estos nuevos candidatos a ocupar el puesto de "hombres hábiles". Wilfred LeGros Clark dijo:

"El Homo habilis ha recibido una buena cantidad de publicidad desde su súbita aparición, si consideramos el escaso material que se ha publicado, uno debería esperar que desaparecerá tan rápidamente como el llegó" (LUCY).

C. Loring Brace parece estar de acuerdo con esta valoración:

"El Homo Habilis es un grupo taxonómico vacío que se ha propuesto inadecuadamente y que debería formalmente desaparecer".

Nuevos soplos de vida le llegaron al Homo Habilis gracias al hijo de Louis Leakey, Richard, que trabajó en el área de Lago Rudolf en Kenia. Richard solicitó y consiguió  ayuda financiera a la National Geographic Society con el propósito de encontrar antepasados humanos. Leakey halló numerosas herramientas de piedra y 40 muestras de Australopithecus. Poco después, en 1972 hizo un descubrimiento que hizo tambalear los fundamentos de la paleoantropología, porque encontró al constructor de herramientas, aquel al que su anciano padre había estado buscando en vano. Halló varios fragmentos óseos fosilizados de  cráneo que su mujer Meave cuidadosamente ensambló para lograr un casi completo cráneo, excepto la mandíbula inferior. A este cráneo le dieron el nombre poco imaginativo de KNMER 1470 por haber sido registrado en el Kenya National Museum de East Rudolf.

La capacidad craneal del 1470 fue difícil de estimar debido a las condiciones de la muestra pero se calculó que serían unos 800 cc. (más tarde se dejaron en 750 cc.), mucho mayor que el de la mayoría de los hombre-monos. Tenía únicamente pequeñas protuberancias en las cejas, sin cresta y con abombamiento craneal típico de los humanos. En realidad, este parecía ser un cráneo humano. El profesor A. Cave, un anatomista que fue el primero en demostrar que el hombre de Neanderthal fue un Homo Sapiens, examinó en Londres a KNMER 1470 y concluyó que: "hasta lo que yo puedo ver, este cráneo es típicamente humano". Además de esto, Leaky encontró dos fémures completos, una parte de un tercer fémur y partes de una tibia y fíbula, todo ello cerca del cráneo, que según dijo: "no puedo realmente distinguir del Homo sapiens".

LA DATACION "ABSOLUTA" DE KNMER 1470.

¿ Qué edad tiene KNMER 1470 ?. En julio de 1969 fueron enviadas a Cambridge muestras del material KBS de justo encima del estrato en que se había encontrado a 1470 para la datación mediante argón-potasio. Tres dataciones dieron una edad media de entre 220 y 7 millones de años !. Esto se consideró inaceptable para este estrato dado su contenido fósil y así el "argón extraño" fue rechazado. En las muestras de descalcificación  se hicieron tests que dieron fechas de entre 2,37 y 3,02 millones de años que fueron consideradas "alentadoras". Posteriores tests fueron haciéndose, y finalmente se le asignó una edad de 2,61 millones de años que era "la estimación mejor y más aceptable"  (Fitch & Miller, 1970, Nature 226:226-228).

Puesto que KNMER 1470 procedía de la capa de material KBS, finalmente se decidió que tenía 2,9 millones de años. Un cráneo esencialmente humano de 2,9 millones de años ! . En la revista del National Geographic de junio de 1973, Richard Leacky dijo:

"O bien rechazamos este cráneo, o bien rechazamos todas nuestras teorías del hombre antiguo". "El cráneo simplemente no concuerda con los modelos previos de los comienzos humanos". "1470 arruina la noción de que todos los antiguos fósiles pueden ser colocados en una secuencia ordenada de cambios evolutivos".

El problema era que 1470 fue claramente contemporáneo con el Australopithecus, si no más antiguo, y aún parecía un hombre mucho más moderno !. Esto desmontaba la creencia de los Australopithecines como los antecesores del hombre. Increíblemente, cuando Richard Leaky habló en el Webster College de St Louis, en febrero de 1984, el no mencionó casi nada de 1470 e insistió en que la única razón para que 1470 tuviera tanta publicidad de los medios informativos era que "el mundo era plano en 1972", aparentemente sugiriendo que no había otras noticias más interesantes en el mundo de aquel tiempo !. Uno está tentado a concluir que 1470 simplemente demostró que era demasiado difícil de tratar y se le barrió debajo de la alfombra.

La aparición en forma humana de 1470 acompañado de su edad de 2,9 millones de años fue un gran problema para Johanson que consideraba a su A. afarensis como la única conexión entre los simios y el hombre. Con una muchisima más forma humana del 1470 y siendo contemporáneo del afarensis, o incluso más antiguo, ahora era improbable que sus fósiles fueran antepasados humanos. Así que Johanson decidió que había que volver a datar al 1470. Lucy misma había sido datada por varios métodos radiométricos y sus resultados variaban desde 2,5 a 3,7 millones de años, de donde se había elegido la cantidad de 2,9 como su "edad absoluta". Johanson pidió ayuda a Basil Cooke que clama haber confecionado una secuencia detallada del linage fósil de los cerdos que según él es consistente en una amplia area geográfica. Este increíble esquema está basado en la suposición de la existencia de un constante ratio de crecimiento del tercer molar de ciertos cerdos fósiles encontrados en el sur de Etiopía. Este "índice de los cerdos" se utilizó para volver a datar al 1470 de Leaky, y se obtuvo un resultado inferior a los 2 millones de años, lo cual lo colocaba en el lugar humano deseado. Para hacer las cosas más confortables para Lucy, Johanson decidió volverla a datar en un esfuerzo para conseguir hacerla un poco más vieja. En su libro LUCY, Johanson dijo:

"Esto significaba volver a Basil Cooke y sus secuencias de los cerdos. Esta había ya enderezado el puzzle de la datación de Lago Turkana y había empujado al cráneo de Homo habilis 1470 de Richard Leakey desde los 2,9 a los menos de 2,0 millones de años. Quizás también podría hacerlo con Lucy, pero en este caso estirando su edad, no encogiéndola."

No es necesario decir, que Cooke cumplió aquellas expectativas y dijo que la secuencia de cerdos mostraba:

"una edad de 3,0 - 3,4 mega-años. se ajustarían mejor a la edad de Lucy que los 2,9 mega-años. estimados anteriormente". (p. 206-207)

Así es mucha de la objetividad científica en la paleoantropología y las técnicas radiométricas de datación "absoluta". Para convertir todo este asunto en más confuso aún, Garnis Curtis en Berkeley ha utilizado argón-potasio para datar el material KBS con lo que obtuvo incluso fechas más recientes que la de los cerdos. Su primer serie de pruebas mostraban una edad de 1,8 mega-años, mientras que la segunda serie mostró 1,6 mega-años, Y para añadir caos a la confusión, recientes estudios de rastros de circonio del material de KBS indican para este estrato una edad de 3 mega-años !.
Aproximadamente 8 de 10 muestras se descartan para la datación radiométrica en los laboratorios debido a que se encuentran fuera del rango de la edad que "debieran tener" en una fuente dada en la columna geológica. En su libro  POTASSIUM ARGON DATING, PRINCIPLES, TECHNIQUES AND APPLICATIONS TO GEOCHRONOLOGY, Dalrymple y Lanphere describen el proceso completo de la datación radiometrica:

"Si la edad argón-potasio de un grupo de rocas concuerda con la secuencia estratigráfica determinada en la base de relaciones físicas de evidencias fósiles, entonces hay una buena probabilidad que las edades radiometricas sean reales ..." (pag 197)

Una cosa está aquí clara, cuando los datos radiométricos aparecen en desacuerdo con la edad asignada por los fósiles basados en las suposiciones del evolucionismo, la supuesta edad evolutiva siempre tiene precedencia sobre las fechas radiométricas "absolutas". Y todavía, los evolucionistas continúan insistiendo en que sus métodos de datación son tan precisos y reales que las fechas siempre salen las mismas cuando se utilizan varios diferentes métodos de datación sobre una misma muestra.

HOMO ERECTUS

La historia del Homo erectus es indudablemente la más débil conexión del escenario evolutivo. Todo ello comenzó poco después de la publicación del ORIGIN OF SPECIES de Darwin, con un médico holandés de nombre Eugene Dubois, que ardía en deseos de encontrar el "eslabón perdido" entre los simios y el hombre. Dubois había sido un alumno de Ernst Haeckel en la Universidad de Jena. Haeckel es bien conocido por su "ley biogenética" que mantiene que cada embrión durante su desarrollo pasa secuencialmente a través de las etapas evolutivas de sus antepasados. Hoy es bien conocido que Haeckel falsificó deliberadamente los datos que utilizó para soportar esa tesis sin sentido. Jane Oppenheimer en su libro ESSAYS IN THE HISTORY OF EMBRYOLOGY AND BIOLOGY (p.50) dijo:

"el trabajo de Haeckel fué la culminación de los extremos de la exageración que siguieron a Darwin". "Las doctrinas de Haeckel fueron aceptadas ciegamente y sin ninguna crítica".

Haeckel había inventado un simiesco hombre llamado Pithecanthropus alalus (hombre mono sin habla) y sugirió que se le podría encontrar en algún lugar del sur de Asia o Africa. Haeckel incluso encargó una pintura de su hombre-mono que apareció con su mujer y su hijo.

Dubois estaba convencido que podía encontrar al Pithecantropus en Sumatra, y como le falló su intento de conseguir financiación económica del gobierno holandés para su búsqueda se enroló como cirujano en la Armada Real Holandesa con el objetivo de ser destinado a Sumatra. Cuando se encontraba allí, oyó decir que se había encontrado un cráneo fósil en la cercana isla de Java. Dubois consiguió hacerse con ese cráneo y además encontró otro en el mismo lugar, pero desafortunadamente estos cráneos fosilizados parecían hombres demasiado modernos para ser de interés en la búsqueda de un hombre-mono. En setiembre de 1891 descubrió un gran diente molar en una cueva en los bancos del río Silver. El siguiente mes descubrió otro diente molar. Un mes más tarde halló la parte superior de un cráneo de simio. Al año siguiente halló un fémur humano a 46 pies de distancia de donde encontró el trozo de cráneo. A pesar de que al principio Dubois consideró al trozo de cráneo como perteneciente a un chimpancé, tras la correspondencia con Ernst Haeckel, cambió de opinión y declaró que su colección de trozo de cráneo, fémur y dos molares pertenecían a una misma criatura que describió como "admirablemente parecido al prototipo del eslabón perdido".

Aquél eslabón perdido llegó justa a tiempo, cuando la teoría de Darwin estaba bajo el fuego de la crítica debido a la ausencia de formas transitorias entre las clases de animales mayores y especialmente entre el simio y el hombre. Juntando un cráneo de simio con un fémur esencialmente de hombre moderno, e insistiendo que su conglomerado representaba un espécimen, Dubois logró crear un "hombre-mono" al que llamó Pithecanthropus erectus (hombre-mono erguído). Originalmente aseguró que el estrato en el que estaba trabajado era del plioceno (1 mega-año)  pero tras encontrar su "hombre-mono" decidió que realmente era terciario (10 mega-años). Evidentemente esto sucedía antes de la existencia de los métodos de datación "absoluta".

Cuando Dubois exhibió su Pithecanthropus en Berlín, el distinguido anatomista Rudolph Virchow rehusó incluso presidir el encuentro. Virchow señaló las características típicamente de simio en el cráneo y además comentó que "el hueso del muslo no tiene la más ligera conexión con el cráneo". Pero nada de ello, hizo disminuir el interés del público por el Pithecanthropus y numerosas e imaginativos dibujos artísticos de este "antepasado" del hombre se publicaron para el beneficio de los laicos.  G. K. Chesterton comentó:

"La gente hablaba del Pithecanthropus como de Pitt o Fox o Napoleón. Los reportajes populares publicaban retratos de ello como si fueran retratos de Charles I o George IV. Un dibujo detallado fue reproducido cuidadosamente mostrando hasta el último pelo de su cabeza. Ninguna persona desinformada, mirando ese cuidadoso retrato podría imaginar por un momento, que era el retrato de un pequeño hueso de un cráneo, unos pocos dientes y un fémur".

Cuando a Dubois le empezaron a incrementar los ataques él comenzó a mantener en secreto todo lo relativo a sus hallazgos fósiles. Se llevó fuera sus fósiles e incluso llegó a esconder alguno bajo el suelo de su comedor. No fue hasta 40 años más tarde cuando reveló el paradero de otros dos cráneos fosilizados humanos que había encontrado en el mismo estrato que el Pithecanthropus. Unos años después, ántes de su muerte en 1940, Dubois mismo admitió que en su opinión el cráneo de Pithecanthropus era en realidad de un mono gibón grande. Su reconocimiento, sin embargo, no fue aceptado por los evolucionistas y en esta fecha el Pithecanthropus todavía es considerado el "Homo erectus".

El otro fósil en el grupo del Homo erectus es incluso más enigmático --el hombre de Pekin--. En 1929, una casi completa parte superior de un cráneo se encontró en una cueva inundada de lodo en Choukoutien, cerca de Pekin. Este cráneo era muy similar al hombre de Java. La cueva fué continuamente excavada hasta el comienzo de la segunda guerra mundial, y fueron encontrados fragmentos de 14 cráneos, 12 mandíbulas inferiores y 147 dientes. Varios esqueletos de hombres modernos se encontraron en un nivel más alto. Una vez más los fragmentos de huesos de varios lugares fueron juntados para formar un cráneo completo. La mandíbula inferior, por ejemplo, procedía de un nivel 85 pies más alto que el resto de huesos de la cara. Luego se contrató a un escultor para modelar con facciones de mujer al personaje, el resultado fue llamado "Nellie", un personaje que aparece en muchos libros de texto. Desafortunadamente el cráneo se perdió durante la ocupación japonesa de China en la segunda guerra mundial.

Una vez más como en muchas de las otros presuntos hallazgos de homínidos fósiles, fueron hallados numerosas herramientas y evidencias de carnicería y fuego. Científicos chinos han investigado intensamente Choukoutien, y han encontrado más de mil fragmentos de herramientas de piedra, cráneos fragmentados de más de 100 animales, así como fragmentos de cráneos de 6 Homo erectus. Los cráneos muestras signos claros de haber sido rotos. Los científicos chinos asumen que el Homo erectus hizo las herramientas y fuegos debido a que no tienen confianza de que existieran Homo sapiens entre 500.000 y 1.000.000 de años !.

Otra vez más, Richar Leaky y sus colaboradores han añadido un capítulo de confusión a la historia. En julio de 1984, un esqueleto fosilizado casi completo de un chico de 12 años, obviamente humano, se descubrió en Lago Turkana en Kenia. El esqueleto de este muchacho era como el de un humano moderno en todo excepto en algunos pequeños detalles del cráneo, tenía una frente baja y unas unas protuberancias ciliares notables, algo que tampoco es extraño en algunas razas humanas actuales. Richard Leacky dijo que este muchacho pasaría inadvertido entre una muchedumbre de hoy día. Como este esqueleto humano se encontró en un estrato "datado" en 1,6 mega-años, se le clasificó de acuerdo sólo con el dato de la edad y se le consideró como otro representante de ese enigmático grupo de Homo erectus !.

EL HOMBRE DE NEANDERTHAL

A pesar de que el hombre de Neanderthal es el último que analizaamos aquí, éste fué el primer "hombre-mono" que se ha descubierto. Ya hemos visto cómo los paleoantropólogos han intentado convertir a monos en hombres, ahora veremos cómo también intentaron convertir a hombres en monos. La historia comenzó en el valle Neander de Alemania, cuando un maestro de escuela descubrió en 1856 una base de cráneo, dos fémures, dos humeros y otros fragmentos de huesos. Una descripción anatómica cuidadosa llevada a cabo por el profesor Schaafhaunsen determinó que se trataban de restos humanos normales. Dos años más tarde se encontraron unos cráneos similares en Belgica. Y sucesivamente se fueron hallando porciones de esqueletos tipo Neanderthal en China, norte y centro de Africa, región checoslovaca, Hungría, Grecia y el noroeste de Europa. Al principio no se dio mucha importancia a estos hallazgos, pero con la publicación del ORIGEN OF SPECIES de Charles Darwin, la búsqueda de antepasados simiescos del hombre estaba abierta. Los darwinistas estuvieron clamando que el hombre de Neanderthal era un hombre con forma de simio, mientras que muchos críticos de la tesis de Darwin, como Virchow, argumentaban que estos individuos eran completamente humanos pero que algo les había hecho sufrir de raquitismo o artritis. Esta raza de hombres se caracterizaba por arcos ciliares prominentes, frente baja, cráneo estrecho y alargado,   mandíbula inferior sobresaliente con mentón corto. También tenían un torso profundo con unos huesos de las piernas muy pesados y curvados con amplias junturas.

En 1908 se encontraron varios esqueletos de Neanderthal en el pueblo de LeMoustier y en La Chapelle-aux-Saints. Todos ellos fueron estudiados por el profesor Boule del Instituto de Paleontología Humana de Paris.  Boule dijo que el grupo de Neanderthal era un tipo inferior mucho más cercano a los monos que a cualquier otro grupo humano. Boule también pensaba que los Neanderthal eran intelectualmente muy primitivos, y dedujo de ciertas vértebras cervicales que tenían la postura encorvada típica de los monos, además sugirió que sus pies eran de "tipo garra" como los de los gorilas y chimpancés. Finalmente concluyó que el Neanderthal no podía andar erguido y que andaban de manera torpe. La visión de Boles fue la que prevaleció y fue ampliada por muchos otros evolucionistas hasta la mitad de los años 1950.

Un embarazoso hecho sobre el hombre de Neanderthal era que su capacidad cerebral superaba a la del hombre moderno (1600 cc para La Chapelle-aux-Saints). Boule y otros o ignoraron esto o despreciaron la significación de los 200 cc extra. Uno se pregunta si se habría ignorado esto en el caso de que el cerebro del Neanderthal hubiera sido 200 cc. inferior al del hombre moderno...

En 1957 los anatomistas Strauss y Cave examinaron La Chapelle-Aux-Saints y determinaron que el individuo en cuestión sufría de artritis severa, que afectaba a sus vértebras y encorvaba su postura. La mandíbula también se había visto afectada. El dedo gordo del pie definitivamente no era prensil como Boule clamaba, y la pelvis no era de forma de la de simio. En sus conclusiones comentaron:

"si él pudiera ser reencarnado y colocado en un calle de New York, adecuadamente bañado, afeitado y vestido con ropa moderna, es muy dudoso que atrajese la atención más que algunos de los otros moradores de la ciudad".

Hoy día el hombre de Neanderthal está clasificado como Homo sapiens. Pero incluso en el presente ha habido una gran reticencia para permitir al hombre de Neanderthal ser completamente humano. En la revista Smithsonian publicada en 1975, por ejemplo:

"Por un instante pareció que el hombre de Neanderthal había sido rehabilitado, y se había deslizado hacia la rama principal de la evolución humana, pero la situación aún está candente".

En una conferencia en la Universidad de Washington en mayo de 1984, pareció arrepentirse de que se hubiera clasificado al hombre de Neanderthal como Homo Sapiens e insistió en que este "hombre" era demasiado primitivo para que se le clasificara así. Olvidandose en esto la irresistible prueba que disponemos de la en cierto modo sofisticada cultura del hombre de Neanderthal. Sabemos que enterraba a sus muertos, que hizo una variedad de herramientas de piedra, que trabajó las pieles y la lana, y hay evidencias que indican que desarrolló una forma de farmacia, odontología y cirugía.

En un artículo en Science (Octubre 1981) fue admitido que el estatus humano del Neanderthal había sido durante mucho tiempo calumniado. El artículo trataba de un escultor, Jay Matterens que se especializó en encarnar cráneos para pruebas forenses. Con la ayuda de anatomístas, Matterens, había recubierto de "carne" el cráneo de un hombre de Neanderthal y su resultado obviamente humano había escandalizado a los evolucionistas. Matterens admitió que tuvo que luchar contra sus convicciones a la hora de dibujar lo que las medidas indicaban. El artículo acababa con la conclusión de que:

"en la perspectiva de muchos paleoantropólogos, la historia de la evolución humana ha sido fantaseada para adecuarse a necesidades distintas al rigor científico".

CONCLUSION

Parece no existir un fin a la especulación sobre los antepasados bestiales del hombre, y parece que todo el cuidado científico ha sido arrojar estas especulaciones al viento. En 1976 por ejemplo, Dr. Geoffry Bourne, Director del Yerkes Regional Primate Research Center en Emory University declaró que los simios y los simios son en realidad los descendientes del hombre !. El Dr. Bourne basó su opinión en que los fósiles del hombre son anteriores a sus supuestos simiescos ascendientes (Australopithecus y Homo erectus) y que el feto humano guarda cierto parecido al del simio.

En su libro BEYOND THE IVORY TOWER (1970) el anatomista Sir Solly Zuckerman hizo un "ranking" de los varios campos de la ciencia en orden decreciente a su validez científica. Su orden fue: física, química, biología, ciencia social:

"Nos movemos en sentido contrario al de registrar la verdad objetiva en aquellos campos de la presunta ciencia biológica, como la ESP o la interpretación de la historia de los fósiles del hombre, donde es posible tener una completa fe a cualquier cosa, y donde el creyente ardiente a veces es capaz de creer varias cosas contradictorias al mismo tiempo".

Dr. David Pilbeam un antropólogo de Harvard parece haber llegado a unas conclusiones similares. En una revisión del libro de Richard Leakey ORIGINS en American Scientist (66:379 May June 1978) dijo que era "un ejemplo claro de nuestro corriente consensuada vista de la evolución humana es la curiosa forma de hacer las dataciones". Y concluyó con los siguientes pensamientos:

"Mis reservas no son tanto con respecto a este libro como al asunto entero  de la metodología de la paleoantropología. Pese a que la revisión de un libro no es el lugar más adecuado para explicar que quizás generaciones de estudiantes de evolución humana, incluyéndome a mí mismo, han sido empujadas hacia la oscuridad: que nuestra base de datos es demasiado escasa, demasiado escurridiza, para permitirnos moldear nuestras teorías. Más bien las teorías son meros disertaciones sobre nuestra ideología que sobre el pasado. La paleoantropología revela más acerca de cómo los humanos se ven a sí mismos que  acerca de cómo los humanos vinimos aquí. Pero esto es herejía".

A pesar de toda esta debilidad y a menudo carácter acientífico, la evolución humana continuará indudablemente siendo el cuento más popular en toda la leyenda de la evolución de las especies. Cuando Richard Leaky habló sobre evolución humana en el Webster College de St. Louis hace algunos años, docenas de autobuses escolares llevando muchachos en diversos grados escolares llegaron casi una hora antes del comienzo de la charla. Cientos de personas que no pudieron encontrar sitio en el auditorio se arremolinaron en el vestíbulo para escuchar la charla en un sistema PA. Como es tan corriente en el caso de este tipo de charlas sobre la evolución, Mr. Leaky no perdió esta oportunidad para proselitizar las implicaciones políticas, religiosas y sociales del evolucionismo y del origen aimal de los hombres. La familia de simios que se consideren los antepasados del hombre irán continuamente cambiando, como ha sido en el pasado, pero esto no es tan importante para el evolucionismo como lo es el "dogma" central y sus profundas implicaciones -- el hombre es un animal--.

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